{"id":4566,"date":"2026-10-29T19:53:42","date_gmt":"2026-10-29T19:53:42","guid":{"rendered":"https:\/\/antojitos.delicedcook.com\/?p=4566"},"modified":"2026-10-29T19:53:42","modified_gmt":"2026-10-29T19:53:42","slug":"fui-al-basurero-a-buscar-comida-para-mis-hijos-pero-al-regresar-habia-tres-autos-de-lujo-frente-a-nuestra-choza-y-del-primero-bajo-el-esposo-que-yo-creia-muerto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/antojitos.delicedcook.com\/?p=4566","title":{"rendered":"FUI AL BASURERO A BUSCAR COMIDA PARA MIS HIJOS, PERO AL REGRESAR HAB\u00cdA TRES AUTOS DE LUJO FRENTE A NUESTRA CHOZA\u2026 Y DEL PRIMERO BAJ\u00d3 EL ESPOSO QUE YO CRE\u00cdA MUERTO"},"content":{"rendered":"<p>parte2<br \/>\nFUI AL BASURERO A BUSCAR COMIDA PARA MIS HIJOS, PERO AL REGRESAR HAB\u00cdA TRES AUTOS DE LUJO FRENTE A NUESTRA CHOZA\u2026 Y DEL PRIMERO BAJ\u00d3 EL ESPOSO QUE YO CRE\u00cdA MUERTO<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>FUI AL BASURERO A BUSCAR COMIDA PARA MIS HIJOS, PERO AL REGRESAR HAB\u00cdA TRES AUTOS DE LUJO FRENTE A NUESTRA CHOZA\u2026 Y DEL PRIMERO BAJ\u00d3 EL ESPOSO QUE YO CRE\u00cdA MUERTO<\/p>\n<p>Me llamo Maya Cristina Santos. Tengo veinticuatro a\u00f1os y hace exactamente tres a\u00f1os, dos meses y diecisiete d\u00edas, perd\u00ed todo lo que amaba en el transcurso de una sola noche.<\/p>\n<p>Mi esposo Gabriel, un humilde pescador de veintis\u00e9is a\u00f1os que trabajaba en una peque\u00f1a embarcaci\u00f3n comercial transportando carga entre islas del sur de Filipinas, fue declarado oficialmente muerto despu\u00e9s de que su barco, el San Miguel III, se hundiera durante una tormenta tropical devastadora que azot\u00f3 la regi\u00f3n de Visayas con vientos de m\u00e1s de ciento veinte kil\u00f3metros por hora y olas que alcanzaron alturas de casi diez metros.<\/p>\n<p>Cuatro hombres murieron esa noche. Sus cuerpos fueron recuperados dos d\u00edas despu\u00e9s, flotando entre los restos destrozados del barco. Pero Gabriel y otros dos tripulantes nunca fueron encontrados. Las autoridades mar\u00edtimas, la Guardia Costera filipina y la empresa pesquera para la que trabajaba aseguraron que nadie podr\u00eda haber sobrevivido a aquellas condiciones. Despu\u00e9s de dos semanas de b\u00fasqueda sin resultados, declararon a los tres hombres desaparecidos legalmente muertos.<\/p>\n<p>Me entregaron un certificado de defunci\u00f3n, una compensaci\u00f3n de cincuenta mil pesos que desapareci\u00f3 en menos de un mes cubriendo deudas y gastos funerarios, y las condolencias vac\u00edas de personas que nunca hab\u00edan conocido a mi esposo pero que sent\u00edan la obligaci\u00f3n social de decirme que todo estar\u00eda bien.<\/p>\n<p>Nada estuvo bien.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 completamente sola, con el coraz\u00f3n destrozado en pedazos tan peque\u00f1os que dudaba que pudiera volver a juntarlos, y con dos hijos peque\u00f1os que depend\u00edan completamente de m\u00ed para sobrevivir: Leo Gabriel Santos, de cuatro a\u00f1os, y Luna Mar\u00eda Santos, de tres.<\/p>\n<p>No ten\u00eda estudios formales m\u00e1s all\u00e1 de la escuela secundaria que hab\u00eda abandonado a los diecisiete a\u00f1os cuando qued\u00e9 embarazada de Leo. No ten\u00eda trabajo porque hab\u00eda pasado los \u00faltimos cinco a\u00f1os siendo ama de casa y madre mientras Gabriel tra\u00eda el \u00fanico ingreso a nuestra familia. No ten\u00eda familiares que pudieran ayudarnos porque mis padres hab\u00edan muerto en un accidente de autob\u00fas cuando yo ten\u00eda quince a\u00f1os y Gabriel hab\u00eda crecido en un orfanato sin conocer nunca a su familia biol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Durante los primeros meses despu\u00e9s de su muerte, sobreviv\u00ed gracias a la caridad temporal de vecinos que nos daban comida sobrante y a los peque\u00f1os trabajos ocasionales que consegu\u00eda lavando ropa, limpiando casas o vendiendo caramelos en las esquinas de calles transitadas mientras mis hijos esperaban en casa bajo el cuidado de una anciana vecina que cobraba cincuenta pesos por d\u00eda, dinero que raramente ten\u00eda pero que ella aceptaba con paciencia porque entend\u00eda que yo no ten\u00eda otras opciones.<\/p>\n<p>Pero la caridad tiene l\u00edmites. Y eventualmente, cuando la gente se cansa de verte sufrir o cuando sus propias vidas se vuelven demasiado complicadas para seguir ayudando a extra\u00f1os, desaparece por completo.<\/p>\n<p>Perd\u00ed el peque\u00f1o cuarto que alquil\u00e1bamos en un edificio de apartamentos deteriorado en Tondo despu\u00e9s de no poder pagar la renta durante tres meses consecutivos. El propietario, un hombre mayor que hab\u00eda sido paciente durante un tiempo, finalmente nos dio una semana para desalojar. Empaqu\u00e9 todo lo que pod\u00edamos cargar en dos bolsas de pl\u00e1stico grandes y sal\u00ed con mis hijos hacia las calles sin saber ad\u00f3nde ir.<\/p>\n<p>Terminamos viviendo en una choza construida con pedazos de madera recuperada, l\u00e1minas de zinc oxidadas y cart\u00f3n grueso, ubicada en un asentamiento informal junto a uno de los basureros m\u00e1s grandes de las afueras de Manila, un lugar llamado Smokey Mountain donde miles de familias sobreviv\u00edan buscando entre monta\u00f1as de desperdicios todo lo que pudiera tener alg\u00fan valor para vender o reutilizar.<\/p>\n<p>Nuestra choza med\u00eda aproximadamente tres metros por dos metros. No ten\u00eda electricidad legal, solo un cable improvisado conectado ilegalmente a un poste cercano que nos daba luz tenue durante algunas horas por la noche. No ten\u00eda agua corriente, solo acceso a una bomba comunitaria sucia que compart\u00edamos con otras cincuenta familias. No ten\u00eda ba\u00f1o, solo una letrina compartida construida sobre un hoyo profundo que ol\u00eda tan mal que mis hijos lloraban cada vez que ten\u00edan que usarla.<\/p>\n<p>Pero era un techo. Y cuando vives en las calles con dos ni\u00f1os peque\u00f1os, un techo significa la diferencia entre la vida y algo peor.<\/p>\n<p>Me convert\u00ed en lo que aqu\u00ed llaman una &#8220;scavenger&#8221;, una recolectora de basura. Cada ma\u00f1ana, antes de que el sol saliera completamente y antes de que el calor se volviera insoportable, yo ya estaba caminando entre monta\u00f1as de desperdicios buscando botellas de pl\u00e1stico rotas, cart\u00f3n que pudiera venderse a recicladoras, pedazos de metal, cables de cobre, cualquier cosa que tuviera aunque fuera un valor m\u00ednimo.<\/p>\n<p>Algunas veces, cuando ten\u00eda mucha suerte, encontraba comida desechada por restaurantes o supermercados: pan duro que todav\u00eda era comestible si lo remojabas en agua, frutas magulladas pero no podridas, arroz sobrante en contenedores de espuma que las personas tiraban despu\u00e9s de no terminar sus comidas. Lavaba esa comida lo mejor que pod\u00eda con el agua sucia de la bomba comunitaria y se la daba a Leo y Luna para que no se fueran a dormir con el est\u00f3mago vac\u00edo otra noche m\u00e1s.<\/p>\n<p>Trabajaba desde las cinco de la ma\u00f1ana hasta las seis o siete de la tarde, bajo el sol brutal que quemaba mi piel hasta dejarla oscura y agrietada, entre el olor nauseabundo de basura podrida y desperdicios humanos, con moscas zumbando constantemente alrededor de mi cabeza y ratas del tama\u00f1o de gatos peque\u00f1os corriendo entre mis pies descalzos porque mis \u00fanicas sandalias ten\u00edan agujeros tan grandes que era m\u00e1s f\u00e1cil caminar sin ellas.<\/p>\n<p>En un buen d\u00eda, pod\u00eda juntar suficiente material reciclable para ganar doscientos pesos. En un mal d\u00eda, apenas llegaba a ochenta. Y con ese dinero ten\u00eda que comprar arroz, pescado seco barato, aceite de cocina, jab\u00f3n, medicinas cuando mis hijos se enfermaban, y ahorrar cada centavo posible para emergencias que siempre llegaban m\u00e1s r\u00e1pido de lo que pod\u00eda prepararme para ellas.<\/p>\n<p>Por las noches, despu\u00e9s de ba\u00f1ar a Leo y Luna con agua fr\u00eda de una cubeta de pl\u00e1stico, despu\u00e9s de darles de comer lo que hab\u00eda conseguido ese d\u00eda, despu\u00e9s de cantarles canciones de cuna hasta que finalmente se quedaban dormidos sobre cartones extendidos en el piso de tierra de nuestra choza, me sentaba en la oscuridad con una vela encendida y sosten\u00eda una fotograf\u00eda descolorida de Gabriel.<\/p>\n<p>Era la \u00fanica foto que hab\u00eda salvado de nuestra vida anterior. Mostraba a Gabriel sonriendo en la playa,<\/p>\n<p>con el sol poni\u00e9ndose detr\u00e1s de \u00e9l, sus brazos bronceados y fuertes, sus ojos llenos de vida. Hab\u00eda sido tomada tres meses antes de que muriera, durante un d\u00eda libre que hab\u00edamos pasado en la costa con los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Y cada noche, miraba esa fotograf\u00eda y lloraba en silencio para que mis hijos no me escucharan.<\/p>\n<p>&#8220;Es demasiado dif\u00edcil, Gabriel&#8221;, susurraba hacia la imagen desgastada. &#8220;Ojal\u00e1 estuvieras aqu\u00ed. Ya no s\u00e9 si puedo seguir haciendo esto. No s\u00e9 si soy lo suficientemente fuerte.&#8221;<\/p>\n<p>Pero cada ma\u00f1ana, cuando Leo me despertaba jalando mi brazo y preguntando qu\u00e9 \u00edbamos a desayunar, me levantaba de nuevo. Porque no ten\u00eda otra opci\u00f3n. Porque mis hijos necesitaban que siguiera adelante incluso cuando cada parte de m\u00ed quer\u00eda rendirse.<\/p>\n<p>Una tarde de mi\u00e9rcoles, a mediados de octubre, soport\u00e9 casi seis horas bajo el sol abrasador del mediod\u00eda, el olor insoportable de basura podrida y los vidrios rotos que atravesaban constantemente mis sandalias destruidas y cortaban la planta de mis pies. Junt\u00e9 suficiente metal, pl\u00e1stico y cart\u00f3n para venderlo en el centro de reciclaje cercano por doscientos treinta pesos.<\/p>\n<p>Con ese dinero, compr\u00e9 dos kilos de arroz, medio kilo de pescado seco, un poco de az\u00facar para endulzar la leche en polvo diluida que le daba a Luna, y un paquete peque\u00f1o de galletas econ\u00f3micas que Leo hab\u00eda estado pidiendo durante semanas.<\/p>\n<p>Regres\u00e9 a casa al final de la tarde, cubierta de sudor que se hab\u00eda mezclado con el polvo y la mugre hasta formar una capa pegajosa sobre mi piel, con barro seco en mis piernas, holl\u00edn negro debajo de mis u\u00f1as rotas, y cargando un saco viejo lleno de las compras del d\u00eda.<\/p>\n<p>Pero al girar la esquina hacia nuestro estrecho callej\u00f3n, el callej\u00f3n de tierra donde nuestra choza estaba ubicada entre otras dos docenas de estructuras igualmente precarias, not\u00e9 inmediatamente que algo estaba fuera de lugar.<\/p>\n<p>Todos los vecinos estaban afuera. Las madres que normalmente estar\u00edan cocinando. Los ni\u00f1os que normalmente estar\u00edan jugando en el lodo. Los hombres que normalmente estar\u00edan bebiendo cerveza barata sentados en cajas de madera. Todos estaban parados en silencio, mirando fijamente en una sola direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hacia nuestra choza.<\/p>\n<p>Segu\u00ed su mirada y mi coraz\u00f3n dej\u00f3 de latir.<\/p>\n<p>Frente a la puerta rota de nuestra peque\u00f1a estructura, estacionados en medio del lodo, la basura y los charcos de agua sucia, hab\u00eda tres autom\u00f3viles Rolls-Royce negros, brillantes e impecables, cada uno probablemente valiendo m\u00e1s que todo el asentamiento completo combinado.<\/p>\n<p>Varios hombres vestidos con trajes oscuros perfectamente cortados y lentes de sol negros rodeaban los veh\u00edculos, parados con las manos cruzadas frente a ellos en una postura que reconoc\u00ed inmediatamente como la de guardaespaldas profesionales.<\/p>\n<p>Parec\u00eda que un rey, o al menos alguien con el poder y el dinero equivalente a la realeza, hab\u00eda llegado al lugar m\u00e1s pobre, m\u00e1s olvidado y m\u00e1s desesperado de toda la ciudad.<\/p>\n<p>Mi coraz\u00f3n comenz\u00f3 a golpear tan fuerte contra mi pecho que pens\u00e9 que pod\u00eda escucharse desde el otro lado del callej\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes eran esas personas? \u00bfQu\u00e9 quer\u00edan? \u00bfVen\u00edan a arrestarme por algo? \u00bfVen\u00edan por mis hijos? \u00bfIban a expulsarnos del terreno? \u00bfHab\u00eda hecho algo mal sin darme cuenta?<\/p>\n<p>Camin\u00e9 lentamente hacia adelante, sintiendo las miradas de todos mis vecinos clavadas en m\u00ed, sintiendo c\u00f3mo mis piernas temblaban bajo el peso del miedo y la confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Entonces, como si hubiera estado esperando mi llegada, la puerta trasera del primer Rolls-Royce se abri\u00f3 lentamente.<\/p>\n<p>Un hombre descendi\u00f3 del veh\u00edculo con movimientos controlados y elegantes. Era alto, probablemente metro ochenta, vestido con un traje de tres piezas color gris carb\u00f3n que se ve\u00eda hecho a la medida, zapatos de cuero brillante que reflejaban la luz del sol poniente, y un reloj en su mu\u00f1eca que incluso desde la distancia pod\u00eda ver que era extraordinariamente caro.<\/p>\n<p>Ten\u00eda el cabello m\u00e1s corto de como lo recordaba. Su rostro estaba m\u00e1s delgado, m\u00e1s definido, con una mand\u00edbula m\u00e1s marcada y una postura que irradiaba confianza y autoridad en lugar de la humildad tranquila que hab\u00eda conocido.<\/p>\n<p>Pero cuando se gir\u00f3 completamente hacia m\u00ed y nuestros ojos se encontraron a trav\u00e9s del espacio sucio y roto que nos separaba, reconoc\u00ed inmediatamente esos ojos.<\/p>\n<p>Esos mismos ojos oscuros que me hab\u00edan mirado con amor el d\u00eda de nuestra boda en una peque\u00f1a capilla con solo diez invitados. Los mismos ojos que hab\u00edan llorado de felicidad cuando Leo naci\u00f3. Los mismos ojos que hab\u00eda visto por \u00faltima vez la ma\u00f1ana en que sali\u00f3 a trabajar y nunca regres\u00f3.<\/p>\n<p>El saco que cargaba cay\u00f3 de mis manos. El arroz, el pescado, el az\u00facar y las galletas se esparcieron por el lodo a mis pies.<\/p>\n<p>Porque el hombre parado frente a esos tres Rolls-Royce, rodeado de guardaespaldas, vestido como un multimillonario y mir\u00e1ndome con una mezcla de dolor, arrepentimiento y algo m\u00e1s que no pod\u00eda identificar, era Gabriel.<\/p>\n<p>Mi esposo.<\/p>\n<p>El padre de mis hijos.<\/p>\n<p>El hombre que hab\u00eda sido declarado legalmente muerto hace tres a\u00f1os, dos meses y diecisiete d\u00edas.<\/p>\n<p>El hombre por quien hab\u00eda llorado cada noche desde entonces.<\/p>\n<p>Y que ahora estaba parado frente a m\u00ed, vivo, completamente vivo, mientras yo estaba cubierta de basura y lodo despu\u00e9s de pasar otro d\u00eda buscando comida entre desperdicios para mantener con vida a los hijos que hab\u00edamos creado juntos.<\/p>\n<p>&#8220;Maya&#8221;, dijo con voz que temblaba ligeramente pero que segu\u00eda siendo inconfundiblemente suya.<\/p>\n<p>No pude hablar. No pude moverme. Solo me qued\u00e9 parada ah\u00ed, mir\u00e1ndolo, tratando de procesar lo que mis ojos estaban viendo pero que mi cerebro se negaba a aceptar como real.<\/p>\n<p>Gabriel dio un paso hacia adelante. Los guardaespaldas se movieron instintivamente con \u00e9l, pero \u00e9l levant\u00f3 una mano para detenerlos.<\/p>\n<p>&#8220;S\u00e9 que esto debe ser&#8230; imposible de entender&#8221;, continu\u00f3, y ahora pod\u00eda ver l\u00e1grimas form\u00e1ndose en sus ojos. &#8220;S\u00e9 que te debo una explicaci\u00f3n. S\u00e9 que probablemente me odias. Pero necesito que sepas que cada d\u00eda durante estos tres a\u00f1os, lo \u00fanico en lo que pod\u00eda pensar era en regresar a ti y a nuestros hijos.&#8221;<\/p>\n<p>Mi voz finalmente regres\u00f3, aunque sali\u00f3 como un susurro roto y lleno de dolor.<\/p>\n<p>&#8220;Te declararon muerto. Tuve un funeral. Les dije a nuestros hijos que su padre se hab\u00eda ido al cielo. He estado viviendo en esta&#8230;&#8221; mi voz se quebr\u00f3 mientras se\u00f1alaba la choza detr\u00e1s de m\u00ed, &#8220;&#8230;viviendo en esto durante dos a\u00f1os porque no ten\u00eda a nadie m\u00e1s. \u00bfY ahora simplemente apareces en tres autos de lujo como si nada hubiera pasado?&#8221;<\/p>\n<p>Las l\u00e1grimas comenzaron a caer por mi rostro sucio, dejando l\u00edneas limpias sobre mis mejillas cubiertas de polvo.<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfD\u00f3nde estuviste, Gabriel? \u00bfD\u00f3nde demonios estuviste mientras tus hijos y yo nos mor\u00edamos de hambre?&#8221;<\/p>\n<p>Gabriel cerr\u00f3 los ojos y cuando los abri\u00f3 de nuevo, las l\u00e1grimas estaban cayendo libremente.<\/p>\n<p>&#8220;Sobreviv\u00ed al naufragio&#8221;, dijo en voz baja. &#8220;Fui rescatado por un barco de carga tres d\u00edas despu\u00e9s. Pero cuando despert\u00e9, no recordaba nada. Ni mi nombre, ni de d\u00f3nde ven\u00eda, ni que ten\u00eda una familia esper\u00e1ndome. Pas\u00e9 seis meses en un hospital en Singapur sin identidad, sin memoria, sin nada.&#8221;<\/p>\n<p>Hizo una pausa, como si las siguientes palabras fueran las m\u00e1s dif\u00edciles de decir.<\/p>\n<p>&#8220;Y cuando finalmente recuper\u00e9 mi memoria, cuando finalmente supe qui\u00e9n era y regres\u00e9 a Filipinas para buscarte, me dijeron que te hab\u00edas mudado. Que nadie sab\u00eda d\u00f3nde estabas. Pas\u00e9 dos a\u00f1os busc\u00e1ndote, Maya. Contrat\u00e9 investigadores privados. Revis\u00e9 cada registro p\u00fablico. Y hace tres d\u00edas, finalmente te encontr\u00e9.&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfDos a\u00f1os?&#8221;, repet\u00ed con incredulidad. &#8220;\u00bfMe est\u00e1s diciendo que me has estado buscando durante dos a\u00f1os mientras yo viv\u00eda aqu\u00ed?&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;S\u00ed&#8221;, respondi\u00f3 Gabriel. &#8220;Y te juro por todo lo que es sagrado que si hubiera sabido d\u00f3nde estabas, habr\u00eda venido el primer d\u00eda. Te juro que nunca, nunca quise que t\u00fa y nuestros hijos sufrieran as\u00ed.&#8221;<\/p>\n<p>Mir\u00e9 los autos detr\u00e1s de \u00e9l. Mir\u00e9 su traje caro. Mir\u00e9 a los guardaespaldas.<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfY todo esto?&#8221;, pregunt\u00e9. &#8220;\u00bfDe d\u00f3nde sali\u00f3 todo esto?&#8221;<\/p>\n<p>Gabriel respir\u00f3 profundamente.<\/p>\n<p>&#8220;Mientras estaba perdido, sin memoria, sin identidad, el hombre que me rescat\u00f3 result\u00f3 ser un multimillonario de Singapur llamado Richard Tan. Me llev\u00f3 a su empresa. Me dio trabajo. Y cuando descubri\u00f3 que ten\u00eda habilidades naturales para los negocios, me promovi\u00f3. Una y otra vez. Hasta que eventualmente me convert\u00ed en su socio. Y cuando muri\u00f3 el a\u00f1o pasado sin herederos, me dej\u00f3 todo en su testamento.&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;Eres&#8230; \u00bfmultimillonario?&#8221;, pregunt\u00e9, sintiendo c\u00f3mo la realidad se volv\u00eda cada vez m\u00e1s surrealista.<\/p>\n<p>&#8220;S\u00ed&#8221;, respondi\u00f3 Gabriel simplemente. &#8220;Y cada centavo, cada negocio, cada propiedad, todo es tuyo si me perdonas. Todo es de nuestros hijos. Porque ustedes son la \u00fanica raz\u00f3n por la que segu\u00ed adelante cuando no recordaba qui\u00e9n era. Algo dentro de m\u00ed sab\u00eda que hab\u00eda personas esper\u00e1ndome. Y resulta que ten\u00eda raz\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p>En ese momento, la puerta de nuestra choza se abri\u00f3.<\/p>\n<p>Leo y Luna salieron corriendo, habiendo escuchado voces extra\u00f1as afuera. Se detuvieron en seco cuando vieron los autos y los guardaespaldas.<\/p>\n<p>Gabriel los mir\u00f3. Sus piernas casi cedieron.<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfSon&#8230;?&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;Tus hijos&#8221;, termin\u00e9 la frase. &#8220;Leo tiene cuatro a\u00f1os ahora. Luna tiene tres. Y no te recuerdan porque eras solo una fotograf\u00eda para ellos.&#8221;<\/p>\n<p>Gabriel cay\u00f3 de rodillas en el lodo, sin importarle su traje caro, y comenz\u00f3 a llorar como nunca lo hab\u00eda visto llorar.<\/p>\n<p>Y a pesar del dolor, la rabia, la confusi\u00f3n y los tres a\u00f1os de sufrimiento, algo dentro de m\u00ed se rompi\u00f3 al verlo as\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>parte2 FUI AL BASURERO A BUSCAR COMIDA PARA MIS HIJOS, PERO AL REGRESAR HAB\u00cdA TRES AUTOS DE LUJO FRENTE A&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":4567,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-4566","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/antojitos.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4566","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/antojitos.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/antojitos.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/antojitos.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/antojitos.delicedcook.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4566"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/antojitos.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4566\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4568,"href":"https:\/\/antojitos.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4566\/revisions\/4568"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/antojitos.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4567"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/antojitos.delicedcook.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4566"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/antojitos.delicedcook.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4566"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/antojitos.delicedcook.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4566"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}