—¿Y usted lo creyó?
—Al principio sí. Después descubrí que había dos versiones del documento.
Elizabeth abrió su computadora.
—¿Está diciendo que sabía que una de ellas era falsa?
Daniel bajó la mirada.
—Sí.
Sentí un escalofrío.
—¿Por qué hizo algo así? —pregunté.
Me miró durante unos segundos.
—Por dinero.
Aquella respuesta me pareció demasiado pequeña para explicar tanto daño.
Daniel continuó:
—Chloe me prometió una parte de la herencia si conseguía que el testamento anterior fuera aceptado. Me dijo que Leo había perdido la capacidad de tomar decisiones y que usted estaba intentando controlar sus bienes.
—¡Eso es mentira!
—Lo sé ahora.
Sacó varios documentos de su carpeta.
Había correos electrónicos, conversaciones y copias de transferencias.
Pero uno de los archivos me llamó especialmente la atención.
Era una fotografía de una conversación entre Chloe y Daniel.