Chloe soltó una carcajada.
—No me mientas. Leo dejó algo. Y si lo encontraste, me pertenece.
Colgó.
Elizabeth se levantó inmediatamente.
—Ahora sí tenemos que acelerar las cosas.
Aquella noche cerramos las cortinas, revisamos las cerraduras y guardamos todos los documentos en un lugar seguro.
Pero no pude dormir.
Porque había una pregunta que no dejaba de perseguirme:
¿Cómo sabía Chloe que había ido al banco?
PARTE 6: EL SECRETO QUE CHLOE QUERÍA DESTRUIR
A las siete de la mañana, Elizabeth recibió una llamada.
Escuchó durante unos minutos y después dejó el teléfono sobre la mesa.
—Tenemos un problema.
—¿Qué ha pasado?
—Daniel Mercer ha solicitado una orden para acceder a los archivos privados de Leo. Afirma que representa legalmente a la viuda.
—¿Pero no era usted la abogada de mi hijo?
—Sí. Y precisamente por eso sé que Daniel está intentando adelantarse a nosotros.