MI NUERA ME ECHÓ DE LA MANSIÓN DE CUATRO MILLONES TRAS LA MUERTE DE MI HIJO, PERO UNA CAJA OCULTA BAJO EL PISO REVELÓ SU MAYOR TRAICIÓN

—¿Qué información?

Elizabeth sacó una carpeta.

Dentro había copias de correos electrónicos.

Uno de ellos estaba dirigido a Daniel Mercer, el abogado que Leo había mencionado en su carta.

El mensaje decía:

«Una vez que se produzca el fallecimiento, debemos presentar la versión anterior del testamento antes de que la familia solicite una revisión completa».

Sentí que el estómago se me encogía.

—¿Están hablando de un testamento falso?

—Eso creemos. Estamos verificando los registros notariales y las firmas.

—Pero Chloe ya presentó uno.

Elizabeth asintió.

—Y por eso debemos actuar con rapidez.

Me mostró otro documento.

Era una copia de una solicitud de modificación patrimonial que llevaba mi nombre.

Según aquel documento, yo había aceptado renunciar a cualquier derecho sobre las propiedades familiares.

Pero jamás había firmado aquello.

—Esa firma no es mía.

—Lo sabemos. Un perito está examinándola.

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