PARTE 2: “¿Alejandro?” apenas pude decir.

El documento explicaba que había recibido dinero para entregar una carta falsa a una joven llamada Mariana.

El objetivo era separarnos.

Sentí que el aire desaparecía de mis pulmones.

—Entonces no fue un malentendido —susurré.

—No. Fue algo planeado.

—¿Y tu padre?

Alejandro tardó en responder.

—Murió hace quince años. Nunca me confesó nada.

Me levanté y caminé hacia la ventana.

Durante tres décadas había pensado que Alejandro me había abandonado.

Había construido mi vida sobre una mentira.

—¿Sabes qué es lo peor? —pregunté.

—¿Qué?

—Que durante muchos años me culpé. Pensé que no había sido suficientemente bonita, suficientemente inteligente o suficientemente importante para que regresaras.

Alejandro se acercó.

—Nunca fue culpa tuya.

—Lo sé ahora.

Y por primera vez, sentí que aquellas palabras realmente eran ciertas.

PARTE 5: EL HOMBRE QUE CREÍA SER EL DUEÑO DE MI VIDA

Mientras tanto, Ricardo estaba viviendo su propia pesadilla.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *