PARTE 2: “¿Alejandro?” apenas pude decir.

La empresa había iniciado una auditoría interna.

Los documentos que yo había entregado eran solo el principio.

Los investigadores descubrieron que durante cuatro años Ricardo había desviado dinero mediante P&R Consultores.

La empresa estaba registrada a nombre de un familiar de Paola, pero las transferencias terminaban en cuentas controladas por ambos.

También encontraron gastos personales cargados como viajes de negocios, facturas duplicadas y contratos con proveedores inexistentes.

Pero había algo más.

Ricardo había utilizado mi firma digital para autorizar algunos movimientos.

Cuando me enteré, sentí náuseas.

No solo me había utilizado para trabajar gratis.

También había intentado convertir su fraude en mi responsabilidad.

Esa tarde recibí una llamada suya.

Contesté porque quería escucharlo.

—Mariana, tenemos que hablar.

Su voz ya no tenía la seguridad de antes.

—¿Sobre qué?

—Sobre nosotros.

Solté una pequeña risa.

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