—No tiene que enfrentarse sola a esto. Contacte con las autoridades y pida protección. Si existe peligro inmediato, llame a emergencias. No intente confrontarlo.
Laura respiró temblorosamente.
—Hay algo que nunca le conté.
—La escucho.
—Hace semanas, Sofía me dijo que tenía miedo de quedarse sola con él. Yo le pregunté por qué, pero no quiso responder. Después él me aseguró que la niña estaba inventando cosas para llamar la atención.
Diego sintió que se le apretaba el pecho.
—¿Y usted le creyó?
Laura comenzó a sollozar.
—Quise creerle. Era más fácil que aceptar que algo terrible podía estar pasando dentro de mi propia casa.
—Todavía puede hacer algo por ella.
La llamada se interrumpió.
Diego llamó inmediatamente a su abogada y al servicio de protección infantil para informar sobre la conversación.
Mientras tanto, Laura tomó una decisión.