La psicóloga le respondió:
—No necesita prometerle que nunca volverá a equivocarse. Necesita demostrarle, día tras día, que ahora está dispuesta a escucharla y protegerla.
Laura comprendió que recuperar la confianza sería un proceso largo.
No podía borrar lo ocurrido.
Pero podía construir algo diferente a partir de ese momento.
Sofía comenzó a recibir atención especializada para ayudarla a superar el trauma.
Volvió a dibujar.
Volvió a jugar.
Y poco a poco comenzó a recuperar algunas de las pequeñas alegrías de su infancia.
Un día, mientras dibujaba en una mesa, le preguntó a su mamá:
—¿Puedo volver a la escuela algún día?
Laura le acarició el cabello.
—Claro que sí, mi amor. Cuando estés preparada.
—Quiero volver a ver a Mariana.
—Entonces encontraremos la manera.
PARTE 9: EL DÍA QUE SOFÍA VOLVIÓ A SONREÍR
Un lunes por la mañana, Diego recibió un sobre en la escuela.