Asentí.
Los policías informaron a Rodrigo de las actuaciones correspondientes y lo acompañaron fuera del comedor.
Él se resistió verbalmente, pero finalmente salió de la casa.
Antes de cruzar la puerta, se volvió hacia mí.
—¡Te vas a arrepentir\! ¡No sabes con quién te estás metiendo\!
Lo miré por última vez.
—Durante tres años creí que estaba casada con un hombre. Ahora sé que solamente estaba viviendo con alguien que confundía el miedo con el respeto.
La puerta se cerró.
Y por primera vez en mucho tiempo, pude respirar.
# PARTE 5: EL PRECIO DE LA VERDAD
Los siguientes días fueron difíciles.
Aunque Rodrigo ya no estaba en casa, yo seguía despertándome sobresaltada durante la noche.
A veces escuchaba un automóvil detenerse frente a la propiedad y mi corazón comenzaba a latir con fuerza.
Valeria me recomendó recibir acompañamiento psicológico y mantener todas las comunicaciones con Rodrigo a través de los canales legales.