PARTE 2: El desayuno servido

El comedor quedó completamente en silencio.

Rodrigo seguía mirando la tableta como si acabara de ver un fantasma.

—¡Esto es ilegal\! —gritó—. ¡No pueden utilizar grabaciones privadas para atacarme\!

La licenciada Valeria Montes abrió su carpeta y respondió con una tranquilidad que me impresionó.

—Eso tendrá que determinarlo la autoridad correspondiente. Lo que sí tenemos aquí son fotografías de las lesiones de Mariana, testimonios, mensajes, amenazas y otros elementos que deberán ser investigados.

Rodrigo me miró.

—Mariana, ¿qué estás haciendo? ¡Somos marido y mujer\!

Por primera vez en tres años, no sentí miedo al escuchar su voz.

—Precisamente por eso debiste respetarme.

Doña Teresa se levantó bruscamente.

—¡Esto es una vergüenza\! ¡Mi hijo es un empresario respetable\! ¡No puedes destruir su vida por una discusión doméstica\!

Valeria cerró lentamente su carpeta.

—Señora Teresa, cuatro bofetadas no son una discusión doméstica. Son una agresión.

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