Chapter 1: El jardín

Chapter 8: Las cintas
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El álbum se llenó un domingo, no en una sala ni en un jardín ajeno. Se llenó en la mesa de la cocina, con luz de tarde y migas de pastel.

Habían pasado unas semanas desde el lunes de las gafas en la punta de la nariz. El reconocimiento seguía donde debía seguir: en un cajón, cumpliéndose sin discursos. Preston había aparecido cada sábado junto al árbol. Una vez llovió y jugamos en el portal, con la jirafa de trapo y una toalla en el suelo. Otra vez Grace le pidió el camión rosa y él lo traía, envuelto en papel sencillo, sin lazo de tienda cara. Oliver ya no preguntaba si era bueno o malo. Preguntaba si había visto el dinosaurio del capítulo anterior. Eso, en nuestra casa, era una forma de confianza.

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