Chapter 1: El jardín

Esa noche, después del baño, Oliver se quedó un momento despierto.

—El hombre del parque dijo que vuelve otro sábado. ¿Eso es para siempre?

—Es para muchos sábados, si él cumple y si vosotros estáis a gusto. Para siempre es una frase muy grande. Vamos a usar una más pequeña: la semana que viene.

—Vale. La semana que viene cabe en la nevera.

Se durmió. Yo apagué la luz y me quedé en el umbral, mirando dos respiraciones. En el móvil había un mensaje de Preston, enviado temprano, sin exigir respuesta: Gracias por el banco de al lado. No por el de tu madre. El mío. Estaré el sábado. Si Grace quiere el camión rosa, lo llevo. Si no, llevo la jirafa.

Le contesté que llevara la jirafa.

Luego abrí el álbum vacío que Emily me había regalado esa tarde, sin nota grandiosa, solo con una etiqueta: para cuando quepa. Puse la primera hoja en blanco y dejé el sobre encima, sin pegarlo todavía. Mañana sería el día de cerrar la historia dentro de algo que se pudiera mirar sin temblar. Esa noche bastaba con saber que el lunes había terminado y que nadie, al otro lado de la ciudad, podía volver a llamar imposibles a mis hijos.

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