—No porque el niño no sea suyo —aclaró—. Porque yo me casé con una historia a medias. Necesito ver qué queda cuando se cuentan las mitades. Él quiere estar en el parto. Yo quiero que esté. Lo demás, despacio.
Me pareció justo.
Creí que la semana podía cerrarse ahí. El miércoles, al recoger a los niños del parque, encontré a Vanessa sentada en un banco, lejos de ellos, con unas gafas de sol y un sobre nuevo en la mano. Emily la vio al mismo tiempo y se llevó a Oliver y a Grace hacia los columpios.
—No me acerco —dijo Vanessa—. Ya no tengo llave de la oficina. Tu suegra fue eficaz. Vengo a avisarte de que he presentado un escrito. Digo que las muestras pudieron confundirse y que el reconocimiento se hizo bajo presión. Pido que se suspenda todo hasta una revisión. No necesito ganar. Necesito tiempo. El tiempo ensucia. Y tú tienes prisa por ser feliz.