Chapter 1: El jardín

Le contesté que sí.

A las siete de la mañana, antes de que saltara el teléfono del laboratorio, sonó el timbre. No era el cartero. Era Cynthia, sin maquillaje, con un abrigo sobre el camisón y los ojos de quien no ha dormido. Detrás de ella, en el rellano, Margaret negaba con la cabeza, asustada.

—Vanessa estuvo en la oficina al amanecer —dijo Cynthia—. No pudo tocar el hospital. Entonces fue a casa. Buscó el sobre en el estudio. Cuando no lo encontró, dijo que los niños no pisarán esa familia mientras ella dirija los papeles. Audrey, traigo miedo y traigo una pregunta. ¿Puedo esperar aquí el resultado con vosotras? No merezco la cocina. La pido igual.

Chapter 6: Lo que el laboratorio dijo
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Les preparé café porque una cocina no sabe negar una taza, aunque la persona que la pide haya tardado cuatro años en cruzar la puerta. Cynthia se sentó en el borde de la silla, como una visita que no quiere arrugar el mantel. Margaret se quedó de pie hasta que Emily le puso una tostada delante y la obligó, con una mirada, a recordar que también era humana.

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