Marta puso las dos hojas una al lado de la otra.
—El resumen no lleva la firma del médico que lo atendió. Lleva un sello de recepción y una solicitud de actualización enviada desde una dirección de la oficina. El nombre de la solicitante está aquí.
Vanessa.
Nadie gritó. El silencio de un archivo es distinto del silencio de un jardín. Pesa más, porque los papeles no se impresionan.
Brielle apoyó la frente en la mano.
—Entonces lo que vio mi médico fue esta segunda capa. Por eso me dijo que un embarazo biológico era prácticamente imposible. Llevo dos semanas preparándome para una conversación que no debía existir. Mi hijo puede ser de Preston. Tus hijos, Audrey, también pueden serlo. Alguien escribió encima de la realidad y dejó que cada una de nosotras cargara con el imposible.