Chapter 2: EL MARIDO QUE NADIE ESPERABA

Sophie tomó a Victoria del brazo.

—Yo sé la combinación —dijo—. Papá me la pidió esta mañana, antes de salir hacia aquí. Le dije que no la recordaba. Mentí. Sí la recuerdo. Y si él también la recuerda, porque la caja es de la habitación que él pagó, puede haber llegado antes.

Bajamos. En el ascensor nadie habló. En la calle, el coche de Graham ya no estaba en la reserva del edificio. El abogado fumaba en la acera, solo, y cuando nos vio negó con la cabeza, como quien ha dejado de poder prometer calma.

El teléfono me vibró en el bolso. Un mensaje de la enfermera de gafas.

«Elena durmió. El médico firmó que puede recibirlas mañana en el jardín. Esta noche no hubo visitas. Está en el banco, al sol, y pregunta si su hija sigue del otro lado».

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