Poco después, la universidad concluyó que no existían pruebas de fraude académico por parte de Elena.
Su título permaneció intacto.
El doctor Collins fue separado temporalmente de sus funciones mientras se investigaban sus actuaciones.
Pero la familia Whitmore todavía intentaba controlar la situación.
Una noche Adrian llegó a nuestro departamento.
No traía guardaespaldas ni automóvil de lujo.
Llevaba una mochila y parecía agotado.
—Mi madre me echó de casa —dijo.
Elena lo miró sin expresión.
—¿Y qué esperas que haga?
—Nada. Solo quería que supieras que he comenzado a trabajar y que estoy dispuesto a contribuir con los gastos de Aurora.
Sacó un sobre con documentos.
Había iniciado el proceso legal para establecer formalmente su paternidad y sus responsabilidades.
Elena los revisó.
—Esto es un comienzo —respondió—. Pero nuestra hija necesita estabilidad, no promesas que cambien cuando tu madre vuelva a ofrecerte dinero.