Miró la pantalla.
Su expresión cambió inmediatamente.
—Dios mío…
—¿Qué ocurre?
Me mostró un mensaje.
Era del administrador del gimnasio.
“Señor Mercer, revisé los documentos de contratación de Jake Reynolds como pidió. Hay algo extraño en sus referencias”.
Daniel abrió el archivo adjunto.
Contenía una fotografía antigua de Jake.
Mucho más joven.
Con el cabello largo y una cicatriz pequeña sobre la ceja izquierda.
Sentí que el corazón comenzaba a golpearme el pecho.
Miré la fotografía de Michael.
Después la imagen de Jake.
Y comprendí algo aterrador.
El hombre de la gorra tenía la misma cicatriz.
—No puede ser —susurré.
Daniel permaneció inmóvil.
—Lily…
Tomé ambas fotografías.
Las observé una y otra vez.
La forma de la mandíbula.
La nariz.
La pequeña marca sobre la ceja.
Todo coincidía.
—Jake conocía a Michael.