—No puede ser.
—¿Qué ocurre? —pregunté.
Me miró.
—Ahora entiendo por qué Charles Rowan nunca destruyó los archivos.
—¿Por qué?
Mi padre señaló la fotografía.
—Porque el Proyecto Lumen nunca trató únicamente de restaurar la vista.
Hizo una pausa.
—Estaban investigando algo que creían que podía transmitirse de padres a hijos.
Miré a Lily.
Después miré a Nigel.
Y finalmente a mi padre.
—¿Qué cosa?
Mi padre susurró:
—Una característica genética que hacía que determinados ojos fueran más sensibles a los tratamientos experimentales.
El Dr. Harris intervino inmediatamente.
—Eso todavía no está demostrado. No debemos confundir una hipótesis de investigación con un diagnóstico médico.
Pero yo ya estaba mirando la dirección escrita en la fotografía.
Sabía que la historia no había terminado.
Había empezado veinte años atrás.
Y ahora alguien estaba intentando involucrar a mi hija.