PARTE”2

Lo miré.

—No. Pero todavía tengo miedo.

—¿De qué?

—De perder otra vez a las personas que quiero.

Alexander se quedó en silencio.

Después me tomó la mano.

—No puedo cambiar lo que ocurrió hace diecisiete años, Bella. Pero puedo prometerte que no volverás a enfrentarte sola a nada.

Me emocioné.

Hacía mucho tiempo que nadie me llamaba Bella.

Aquella noche, mientras estaba sentada junto a Orion, recordé algo más.

Una pequeña caja de música.

Mi padre me la había regalado cuando cumplí ocho años.

Le pregunté a Alexander si todavía existía.

Me miró sorprendido.

—Sí. Está en la antigua habitación de nuestra infancia.

Subimos juntos.

La habitación permanecía casi intacta.

Había juguetes antiguos, libros infantiles y una pequeña cama junto a la ventana.

Sobre una cómoda encontramos la caja.

La abrí.

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