Instintivamente retrocedí.
Andrew frunció el ceño.
—¿Qué pasa?
—Estoy cansada.
Me miró con desconfianza.
Después sonrió.
—Este fin de semana iremos a algún lugar especial. Te lo prometo.
Asentí.
—Buenas noches, Andrew.
Subí a la habitación de invitados.
Y cerré la puerta.
Aquella noche lloré hasta quedarme dormida.
A las ocho de la mañana siguiente estaba en el despacho de Laura.
Le entregué los documentos.
También le mostré las fotografías que Daniel me había compartido y el mensaje de aniversario.
Laura revisó todo cuidadosamente.
—Sophie, necesitamos separar dos asuntos.
Asentí.
—La infidelidad y las posibles irregularidades financieras.
—Exactamente.
Señaló la transferencia.
—Primero verificaremos si esta operación fue autorizada conforme a las reglas de la cuenta.
Después observó el documento con mi supuesta firma.
—Y necesitamos una copia completa de este contrato.
Respiré profundamente.
—¿Qué ocurre si falsificaron mi firma?