Daniel observó la bolsa.
—¿Era para él?
Asentí.
—Es nuestro aniversario.
Su expresión se suavizó.
—Lo siento mucho.
Bajé la mirada.
—Yo también.
Permanecimos en silencio.
Después Daniel dijo:
—No quiero que pienses que estoy intentando utilizarte para vengarme de Vanessa.
Lo observé.
—¿Entonces qué quieres?
—Que sepamos qué hicieron con nuestros nombres y nuestro dinero.
Aquella respuesta me hizo levantar la cabeza.
Tenía razón.
La infidelidad era devastadora.
Pero si Andrew había utilizado mis documentos para operaciones financieras sin mi autorización, necesitaba actuar inmediatamente.
Aquella misma noche llamé a mi amiga Laura, una abogada especializada en litigios civiles.
Le expliqué lo ocurrido.
Laura escuchó sin interrumpirme.
Finalmente dijo:
—Sophie, no confrontes a Andrew todavía. Necesitamos revisar tus documentos financieros y verificar si existe alguna obligación registrada a tu nombre.
—¿Puede haber utilizado mi propiedad?
—No quiero adelantarte conclusiones. Pero debemos comprobarlo.