—Sí.
—Entonces sabías que no podías llevártela.
El muchacho levantó la mirada.
—Sabía que no era mía.
Hubo una pausa.
—Pero también sabía que si la dejaba allí podía morir.
La jueza permaneció inmóvil.
Entonces Marcus presentó un nuevo documento.
—Su señoría, tenemos el informe veterinario realizado después del rescate.
En la pantalla aparecieron varias imágenes clínicas.
El cuello de Daisy tenía una herida profunda.
Su peso estaba por debajo de lo esperado.
Presentaba deshidratación, lesiones cutáneas y signos de exposición prolongada a condiciones inadecuadas.
La veterinaria que la había examinado, la doctora Sarah Collins, estaba presente para declarar.
—Doctora Collins —preguntó Marcus—, ¿qué habría ocurrido si el alambre hubiera permanecido alrededor del cuello?
—La lesión podía agravarse y comprometer su respiración —respondió—. Necesitaba atención veterinaria urgente.