Las fechas encajaban.
Los niños tenían la edad que había calculado.
Y aquella expresión que había visto en la panadería regresó a su memoria con una claridad insoportable.
Se llevó una mano al rostro.
Durante cinco años había pensado en Naomi como una parte cerrada de su pasado.
Ahora existía la posibilidad de que aquel pasado incluyera a dos niños que jamás había conocido.
—¿Quién aparece como padre? —preguntó.
Martin tardó unos segundos en responder.
—No hay ningún padre registrado.
La respuesta dejó a Preston mirando fijamente el escritorio.
Aquello no demostraba que fuera su padre biológico.
Era consciente de que necesitaría pruebas y de que debía hablar con Naomi antes de sacar conclusiones definitivas.
Pero el hecho de que no figurara ningún padre hizo que sus sospechas se volvieran todavía más difíciles de ignorar.