Dejó Un Negocio Millonario Al Descubrir El Secreto De Su Madre-aurelle

Solo vio dos rostros infantiles.

Y recordó la forma en que Naomi había salido de su casa.

No se acercó a preguntarle nada.

Era consciente de que una aparición repentina podía incomodarla, especialmente delante de los niños.

Además, no tenía una sola prueba que justificara las preguntas que quería hacerle.

Así que abandonó la panadería sin decir una palabra.

Pero la escena lo acompañó durante el resto del día.

Intentó concentrarse en sus asuntos.

Revisó mentalmente las condiciones de la negociación inmobiliaria.

Pensó en los edificios de Gold Coast y en los acuerdos que acababa de discutir.

Nada consiguió borrar el sonido de aquella voz infantil.

«Mamá, compra solo un sándwich. Eli y yo podemos compartirlo».

No era únicamente la pobreza lo que lo perturbaba.

Era el hecho de que los niños hubieran asumido con tanta tranquilidad la necesidad de renunciar a algo.

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