Cada uno encontraba una manera distinta de comprender lo que escuchaba.
Pero entonces Asher hizo una pregunta completamente inesperada.
—¿Podemos ir?
Me quedé inmóvil.
Había imaginado muchas posibles reacciones a la invitación.
No esperaba que mis propios hijos quisieran asistir.
—¿Por qué queréis ir? —pregunté.
Asher se encogió de hombros.
—Porque ellos también son nuestra familia, ¿verdad?
Aquellas palabras me conmovieron más de lo que habría querido mostrar.
Durante años había pensado en la familia Holloway como una parte dolorosa de mi pasado.
Para mis hijos, sin embargo, eran personas a las que nunca habían conocido.
No tenían recuerdos de discusiones matrimoniales.
No habían escuchado directamente las acusaciones de Tristan.
Solo sabían que tenían un padre biológico y una familia vinculada a él.
Y querían comprender quiénes eran.
Miré a Mason.
—¿Tú también quieres ir?