Otros en los que el miedo me impedía imaginar cómo iba a organizar nuestra vida.
Pero cada vez que pensaba en rendirme emocionalmente, recordaba las cuatro imágenes que había visto en aquella primera ecografía.
Mis hijos estaban allí.
Y yo iba a hacer todo lo posible por recibirlos con amor.
Meses después nacieron cuatro niños prematuros.
Mason.
Caleb.
Asher.
Liam.
Eran pequeños y necesitaron los cuidados correspondientes a su llegada anticipada, pero tenían una fuerza que me sorprendía cada día.
Recuerdo contemplarlos y sentir que el mundo se había transformado completamente.
No sabía cómo sería nuestro futuro.
No sabía cuántas dificultades íbamos a encontrar.
Pero tenía cuatro razones para levantarme cada mañana y construir la mejor vida que pudiera ofrecerles.
Desde entonces, los niños se convirtieron en el centro de mi mundo.