Hale cruzó las piernas.
—Cole está salvando una conciencia a costa de un muerto. Renner no puede defenderse. Una campeona que competía lesionada era un secreto a voces. Ella misma siguió. Nadie le puso una pistola en la rodilla.
—Me puso una mentira en la mesa de oficiales —dije—. Y después me dejó creer que mi entrenador me había traicionado por ambición, no que usted había arreglado el papel para quitarme del circuito. Su peleador ganó el título que yo no pude defender al año siguiente. Eso sí es público. No hace falta un muerto para leer dos fechas que no coinciden.
Navarro examinó las copias largo rato. Pidió a su asistente que comparara el número de registro con el archivo de la federación. El silencio duró lo bastante para que yo oyera, detrás del cristal, a Khloe mover una silla.