Colgué.
Khloe apartó el plato.
—En el grupo del colegio ya lo mandaron. Una niña dijo que mi mamá es peligrosa. Otra dijo que era famosa y que por eso doy asco de tranquila.
—Tú no das asco. Ni tranquila ni furiosa.
—Lo sé. Igual duele.
Me senté frente a ella.
—Hoy puede haber un mensaje falso. Secretaría, academia, enfermería. Si te piden salir a la reja, te quedas dentro y me llamas. Si no contesto, llamas a Daniel. El número está en tu mochila, escrito en papel, no solo en el teléfono.
—¿Y si dicen que te pasó algo?
—Entonces con más razón te quedas donde hay adultos del colegio. Una madre de verdad no te cita en una acera a través de un desconocido.
Adrian dejó la taza.
—Yo estaré en la federación a primera hora con las copias. Hay una revisora nueva, Elena Navarro. No le debe la carrera a Hale. Si logro que reciba los dos informes hoy, la queja de agresión no va a ser el único papel sobre la mesa.