Le Quedaban Siete Días De Vida Y Escribió Al Mafioso Equivocado-aurelle

Pero no podía recuperar el tiempo.

Solo podía decidir qué hacer con el poco que parecía quedarme.

Saqué el teléfono.

Volví a abrir mis contactos.

Esta vez recorrí los nombres despacio.

Había personas a las que quería.

Personas que probablemente habrían acudido a verme si les hubiera explicado la gravedad de la situación.

No dudaba de que muchas se preocuparían.

Lo que me asustaba era convertirme, durante mis últimos días, en el centro de un dolor que no sabría manejar.

No quería responder preguntas.

No quería fingir esperanza.

No quería escuchar una y otra vez que tenía que ser fuerte.

Estaba cansada de ser fuerte.

Por una vez quería decir exactamente lo que sentía sin preocuparme por la reacción de nadie.

Entonces apareció un número que no reconocía.

No tenía nombre.

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