No veía la diferencia porque crecí en una familia donde la persona que tenía más debía resolver lo de todos.
Cuando empezamos nuestra relación, tú también empezaste a resolver.
Yo me acostumbré.
Cada vez que pagabas algo, cuidabas a mamá o ayudabas a Kevin, te decía gracias. Pero en algún momento dejé de sentirlo como un regalo y empecé a sentirlo como parte de quién eras.
La persona que solucionaba.
Entonces, cuando necesitábamos una casa para Kevin, pensé en la tuya.
No porque quisiera robarte.
Eso es lo que me decía.
Pero hoy entiendo que usar algo de otra persona sin respetar su voluntad es una forma de apropiarse aunque uno lo llame ayuda familiar.
También entiendo algo peor.
Yo quería ser un buen hermano utilizando tu sacrificio.
Quería quedar bien con mi familia y hacer que tú pagaras el precio.