—No tuve oportunidad.
—Estuvimos varias horas juntos.
—Estabas ocupado decidiendo dónde viviría tu hermano.
—No hagas esto.
—No estoy haciendo nada.
—Íbamos a casarnos.
—Íbamos.
—Ese dinero habría sido nuestro.
Cerré los ojos.
Ahí estaba.
—No.
—Laura…
—No.
—Una vez casados…
—No conviertas una conversación emocional en asesoría legal.
Se quedó callado.
Después dijo:
—Si yo hubiera sabido lo del premio, las cosas habrían sido diferentes.
Sentí una calma absoluta.
—Gracias.
—¿Por qué?
—Porque necesitaba escuchar eso.
—¿Qué?
—Que si hubieras sabido que tenía millones, habrías tomado otras decisiones.
—No significa eso.
—Entonces explícame qué significa.
Silencio.
—Tal vez no habríamos necesitado usar tu casa para ayudar a Kevin.
Me reí.
—Exactamente.
—Eso no es malo.
—No. Lo malo es que para respetar mi casa necesitabas descubrir que yo tenía otra fuente de dinero.
—No estás siendo justa.