El silencio se extendió por el salón.
La investigación posterior reveló que Mercedes descendía de otra rama de la familia de Jacinta, a través de una pariente cercana que se había establecido en Veracruz.
Los archivos permitieron reconstruir aquel parentesco lejano.
Lucía y Alejandro compartían, por tanto, una conexión genealógica mucho más antigua de lo que cualquiera había imaginado, aunque no eran parientes cercanos.
Las dos familias habían conservado partes distintas de una misma historia.
Una había intentado borrar su ascendencia afrodescendiente.
La otra la había transmitido sin vergüenza, aunque con el tiempo se habían perdido algunos nombres.
Lucía recordó entonces algo que su madre solía decirle cuando era niña:
“Nunca olvides de dónde vienes, aunque otros quieran olvidar de dónde vienen ellos.”
Y por fin comprendió.
Su madre había conocido una parte de aquella historia.