—¿Su esposo ha intentado disponer de ese dinero?
Dudé.
—Sí.
Patricia se inclinó hacia adelante.
—¿Cuándo?
—El año pasado. Dijo que tenía una oportunidad de inversión que haría crecer muchísimo el patrimonio.
—¿Y usted?
—Me negué.
—¿Cómo reaccionó?
Recordé una discusión ocurrida tres meses antes.
Ricardo estaba parado en nuestra cocina.
Me acusó de tratarlo como a un desconocido.
Dijo que el dinero pertenecía a la familia.
Que yo lo humillaba al no confiar en su experiencia financiera.
Cuando me negué a cambiar de opinión, dejó de insistir.
O al menos eso creí.
—Ya no volvió a pedírmelo —susurré.
Julián cerró la carpeta.
—Vamos a necesitar la documentación relacionada con ese fideicomiso.
Sentí que se me secaba la boca.
—¿Me están diciendo que todo esto puede ser por dinero?
—Todavía no conocemos todos los hechos.