Daniel lo leyó.
Su sonrisa se desvaneció.
El laboratorio había comparado mi ADN con el de mis dos hermanos.
Yo era pariente de Daniel.
Pero la probabilidad de que fuera mi padre biológico era casi nula.
El informe identificaba una coincidencia paterna mucho más cercana.
Nathaniel Graves.
PARTE 7 — EL SECRETO QUE NI SIQUIERA ELENA CONOCÍA
Nadie habló durante un largo rato.
Daniel leyó el informe de nuevo.
Y otra vez.
Mamá parecía como si el suelo hubiera desaparecido bajo sus pies.
“Eso es imposible.”
Nathaniel retrocedió.
“Nunca toqué a Elena.”
La voz de Daniel se tornó cortante.
“Entonces la prueba está equivocada.”
—Se realizó dos veces —dijo Nathaniel.
Mamá tomó los papeles.
Le temblaban tanto las manos que las páginas crujieron.
—Debió haber habido contaminación.
Entró un médico con el genetista.
El genetista explicó que yo no era hija de Nathaniel.
Tampoco de Daniel.