EL NOVIO DE MI MADRE DE 72 AÑOS SIEMPRE SE IBA ANTES DE LAS 7:30 DE LA NOCHE, Y TODOS CREÍAMOS QUE TENÍA OTRA MUJER. PERO UNA NOCHE MI HIJA DE 15 AÑOS LO SIGUIÓ Y REGRESÓ LLORANDO, CON SU VIEJO MALETÍN ENTRE LOS BRAZOS. CUANDO LO ABRIMOS, MI MADRE SE LLEVÓ LAS MANOS A LA BOCA. ENTONCES MI HIJA SUSURRÓ: «ABUELITA, ESO NO ES LO PEOR. VI A QUIÉN LE LLEVA ESTAS COSAS TODAS LAS NOCHES».

Las esquinas estaban todavía más desgastadas.

Algunas páginas habían sido reparadas con cinta transparente.

Pero seguía siendo su tesoro.

—¡Hora del cuento! —anunció.

Roberto dejó su taza.

Mi madre se levantó.

Camila tomó una cobija.

Y todos caminamos hacia la habitación amarilla.

Lucía se acomodó en la cama.

Roberto abrió el libro.

Sonrió.

Y comenzó con las palabras que habían acompañado a su nieta durante las noches más difíciles de su vida:

—Hasta la luz más pequeña puede mostrarte el camino de regreso a casa.

Lucía las repitió con él.

Mi madre apoyó la cabeza sobre el hombro de Roberto.

Y yo sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas.

Mi hija había seguido a un hombre en la oscuridad porque pensaba que estaba descubriendo una traición.

Regresó llorando, convencida de que traía una noticia terrible.

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