EL NOVIO DE MI MADRE DE 72 AÑOS SIEMPRE SE IBA ANTES DE LAS 7:30 DE LA NOCHE, Y TODOS CREÍAMOS QUE TENÍA OTRA MUJER. PERO UNA NOCHE MI HIJA DE 15 AÑOS LO SIGUIÓ Y REGRESÓ LLORANDO, CON SU VIEJO MALETÍN ENTRE LOS BRAZOS. CUANDO LO ABRIMOS, MI MADRE SE LLEVÓ LAS MANOS A LA BOCA. ENTONCES MI HIJA SUSURRÓ: «ABUELITA, ESO NO ES LO PEOR. VI A QUIÉN LE LLEVA ESTAS COSAS TODAS LAS NOCHES».

Mi hija asintió.

—El Hospital Infantil del Sur.

Mi tía Rosa se llevó una mano al pecho.

Camila continuó:

—No fue a encontrarse con otra mujer. Entró al hospital con ese maletín.

Su voz se quebró.

—Y fue directamente a la habitación de Lucía.

Mi madre apretó la fotografía contra su pecho.

—¿Qué hacía allí?

Camila comenzó a llorar otra vez.

—Le leía un cuento.

Nos miró.

—Abuelita, todas las noches va a leerle ese mismo libro.

Señaló la pasta azul.

—Lo abre a las ocho en punto y se queda con ella hasta que se duerme.

Sentí que se me formaba un nudo en la garganta.

—¿Cómo sabes que lo hace todas las noches?

—Una enfermera me lo contó.

Camila respiró profundamente.

—Le pregunté quién era ese señor. Me dijo que lo conocían muy bien porque nunca faltaba.

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