Pero mis días ya no me parecen vacíos.
***
Antonio y Hayden se han acercado más a mí.
Ayudo a recoger a la niña del colegio, con las tareas y con los desayunos de los sábados.
Ya han pasado ocho meses.
Antonio es un buen padre.
Pero se alegra de tener ayuda.
***
El mes pasado, le enseñé a Hayden a montar en bici.
Se cayó, se hizo una rozadura en la rodilla y se puso a llorar.
La llevé en brazos hasta dentro.
Le alegra que le echen una mano.
Hayden me dio un abrazo por el cuello.
“Me alegro de que seas mi abuelo”.
***
El Día del Padre, Hayden entró en mi habitación con algo escondido a la espalda.
“Cierra los ojos, abu”.
Lo hice.
“Ahora ábrelos”.
Hayden me abrazó por el cuello.
Mi nieta me enseñó una corbata de cartulina verde.
Estaba llena de estrellas amarillas.