—¿Qué debo hacer ahora? —pregunté.
—Lo primero es revisar sus derechos legales y los documentos de propiedad. Después tendremos que determinar si las operaciones relacionadas con Beatrice se realizaron correctamente y si existen obligaciones pendientes.
—¿Y la cabaña?
—No debemos asumir que la cláusula del testamento resuelve por sí sola toda la situación. Necesitamos comprobar la titularidad, los acuerdos previos y cualquier restricción aplicable.
Me levanté lentamente.
—Entonces lo haremos.
Por primera vez desde la muerte de Walter, no me sentía completamente indefensa.
Seguía siendo una viuda de ochenta y nueve años.
Seguía extrañando a mi esposo cada vez que entraba en la cocina.
Pero ahora tenía documentos, preguntas y la posibilidad de descubrir qué había ocurrido realmente.
Y no iba a permitir que nadie me convenciera de que era demasiado vieja para entender mi propia vida.
## Parte 5: Beatrice vino a visitarme