PARTE 2 — LA ÚLTIMAKA RAPALABRA

—Papá…

—No hables. No tienes que decir nada. Voy a sacarte de aquí.

Entonces vio la sangre en la nieve.

Su rostro cambió.

No gritó. No golpeó la pared. No amenazó a nadie.

Simplemente levantó la mirada hacia sus hombres.

—¿Dónde está la ambulancia?

—A dos minutos, señor —respondió uno de ellos.

Roman volvió a mirar a Harper.

—¿Qué ha pasado?

—Lo encontré detrás del restaurante. Estaba consciente cuando llegué. No podía levantarse y tenía dificultades para respirar. Llamé a emergencias.

Roman miró el abrigo que cubría a su hijo.

Después observó las manos de Harper, rojas por el frío.

—¿Le has dado tu abrigo?

—No iba a dejarlo aquí congelándose.

Él asintió lentamente.

—Gracias.

La palabra sonó extraña en su boca, como si llevara años sin pronunciarla de verdad.

Entonces Ethan empezó a temblar.

—Papá, tienes que escucharme…

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