PARTE 2 — LA ÚLTIMAKA RAPALABRA

—Entonces resuélvelos.

La respuesta lo dejó sin palabras.

Harper no quería dinero ni protección comprada a cambio de su silencio. Quería que Ethan pudiera volver a casa sin temer que alguien volviera a hacerle daño.

Al cuarto día, un detective se presentó en el hospital.

No llevaba uniforme. Se llamaba Daniel Brooks y trabajaba en una unidad especializada en delitos violentos.

Pidió hablar con Ethan en presencia de su padre y de un profesional del hospital.

El muchacho se puso pálido cuando escuchó la palabra «declaración».

Roman se levantó inmediatamente.

—No tienes que hablar si no estás preparado.

El detective asintió.

—Nadie va a obligarlo a declarar ahora. Pero necesitamos establecer qué ocurrió, y cualquier información sobre el ataque puede ayudar a protegerlo.

Ethan miró a Harper, que había llegado unos minutos antes.

Ella no le dijo qué debía hacer.

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