—Entonces empieza por escuchar a tu hijo.
Roman asintió lentamente.
—Eso es exactamente lo que voy a hacer.
Parte 4: La verdad detrás de la caída
Durante los tres días siguientes, Ethan permaneció ingresado.
Roman apenas se separó de su lado.
Sus hombres se turnaban para traerle comida, café y ropa limpia, pero él rechazaba cualquier intento de convencerlo para que regresara a casa.
Harper visitó al muchacho cada tarde después de terminar su turno.
Al principio, Roman intentó insistir en que un conductor la recogiera y la llevara de vuelta. Ella se negó a aceptar aquel trato.
—Puedo llegar al hospital por mi cuenta.
—Es peligroso caminar sola por estas calles de noche.
—Llevo años haciéndolo.
—Ahora hay personas que saben que has ayudado a mi hijo.
Harper se detuvo.
—¿Me estás diciendo que estoy en peligro?
Roman no contestó inmediatamente.
—Estoy diciendo que mi familia tiene problemas que no deberían alcanzarte.