Entonces llegó un resultado inesperado.
Los investigadores habían solicitado comparar los documentos antiguos de Carolina con los registros médicos originales de Ana.
En el expediente apareció el nombre de un médico que había examinado a la niña antes del juicio.
Doctor Gabriel Fuentes.
Según el informe judicial, aquel médico había declarado que las lesiones podían explicarse por un accidente.
Sin embargo, en una copia conservada por el hospital aparecía una conclusión diferente.
El médico había registrado hallazgos que requerían una investigación urgente por posible agresión.
Alguien había cambiado el contenido presentado ante el tribunal.
Laura observó ambos documentos.
—Esto podría demostrar que se ocultó información esencial.
Ricardo sintió una profunda vergüenza.
Durante meses había considerado a Carolina simplemente una condenada más.
Ahora comprendía que quizá nunca había recibido una oportunidad justa de defenderse.