—Antes de que revises estos documentos, prométeme algo.
—¿Qué cosa?
—No busques venganza. Solo quiero que se conozca la verdad.
Asentí.
Ella abrió la carpeta.
Dentro había documentos médicos antiguos, varias declaraciones y una solicitud relacionada con el traslado de un recién nacido.
Al pie de una página reconocí de inmediato un nombre.
Eleanor Mercer.
Mi madre.
—¿Qué significa esto? —pregunté.
Savannah respiró hondo.
—Hace tres años, cuando tenía treinta y dos semanas de embarazo, me hospitalizaron de urgencia. Los médicos temían que los gemelos nacieran prematuramente.
Recordaba aquella época.
Yo estaba en Chicago, en medio de una negociación importante. Mi madre me había llamado para asegurarme que Savannah estaba bien y que prefería descansar tranquila.
Le creí.
Como siempre.
—Lily y Noah nacieron esa noche —continuó Savannah—. Noah estaba relativamente bien, pero Lily necesitaba atención médica especial. La llevaron a neonatología.