—No podemos impedir que los niños quieran a alguien solo porque existe la posibilidad de que algún día tengan que separarse.
Margaret apartó la mirada.
Le pedí que me acompañara a su despacho.
La habitación estaba perfectamente ordenada. Había carpetas clasificadas en los estantes y un calendario sobre el escritorio.
Debajo del calendario, vi un cajón cerrado con llave.
—Quiero ver qué hay ahí dentro.
Margaret se puso tensa.
—Son documentos confidenciales.
—¿Tienen que ver con mi casa y mis hijos?
No respondió.
Finalmente, se quitó del cuello una pequeña llave y me la entregó.
Abrí el cajón.
Entre varias carpetas encontré una azul con mi nombre.
La primera página era una carta de una agencia especializada en cuidado infantil. Estaba fechada antes de que Lena comenzara a trabajar en nuestra casa.
En la página siguiente había una lista de candidatas. El nombre de Lena Morales aparecía en primer lugar.