PARTE 2 / Todos observaron en silencio….

Habíamos aprendido a vivir bajo el mismo techo como dos personas que compartían un dolor demasiado grande para poder explicárselo.

Eleanor caminó hasta donde yo estaba.

Por un instante pensé que iba a pedirme que me sentara.

En cambio, se colocó a mi lado.

—Yo también quiero decir algo —anunció.

El juez asintió.

Eleanor miró a Marcus.

—Cuando murió Linda, deseé que tú sufrieras cada segundo del resto de tu vida.

Marcus bajó la cabeza.

—Deseé que tuvieras pesadillas. Que no pudieras dormir. Que cada cumpleaños te recordara lo que habías hecho. Quería que tu madre sintiera el mismo dolor que yo sentía al entrar en la habitación de mi hija.

Su voz se quebró.

—Y durante mucho tiempo pensé que, si conseguía que te condenaran a la pena más dura posible, quizá podría respirar un poco mejor.

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