Capítulo 8: El regreso a Texas
Cuando llegó la hora de marcharnos, Thomas acompañó a los niños hasta la entrada.
La nieve había dejado de caer.
El helicóptero esperaba sobre el césped, con las luces de posición encendidas.
Noah abrazó a su abuelo.
Ethan le pidió que buscara la pieza para su coche de juguete.
Sophia le prometió enviarle dibujos.
Olivia, la más tímida, se acercó a Margaret y le susurró algo al oído.
La anciana sonrió entre lágrimas.
—Sí, cariño. Te prometo que hablaremos pronto.
Yo observé la escena desde la puerta.
No sentía que hubiera ganado.
No había vencido a Daniel.
No había recuperado ocho años.
Y mis hijos no habían conseguido un padre de repente, como si bastara con aparecer en una habitación para reparar una infancia entera.
Pero habían encontrado algo que yo no esperaba aquella mañana.