PARTE 2 — EL ASIENTO DE LA VERDAD

Entonces saqué mi carpeta de cuero.

—Pero no he venido solamente para hablar de tu aventura.

Su expresión cambió.

—¿Qué significa eso?

—Significa que mi abogado está revisando una transferencia de dos millones cuatrocientos mil dólares realizada desde nuestras cuentas empresariales.

Julian se quedó inmóvil.

Chloe frunció el ceño.

—¿Qué transferencia?

Abrí el primer documento.

—Hace seis semanas, Julian autorizó pagos a una sociedad llamada Atlantic Development Partners.

Chloe dejó escapar un pequeño grito.

—Esa es mi empresa.

La miré directamente.

—Lo sé.

Julian intentó arrebatarme los documentos.

—¡No tienes derecho a revisar mis negocios!

Aparté tranquilamente la carpeta.

—Cuando utilizas dinero de mi estudio de diseño para financiar esos negocios, tengo todo el derecho a investigar.

Chloe se volvió hacia él.

—¡Me dijiste que ese dinero provenía de tus inversiones personales!

Julian no respondió.

Entonces mi teléfono vibró.

Era un mensaje de mi abogado, Daniel Foster.

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