Miller respiró profundamente.
—Eso es lo que todos creímos.
Sentí que el corazón comenzaba a golpearme.
—¿Qué estás diciendo?
—Damon, alguien ha estado preguntando por ti desde que apareció el video del gimnasio.
A la mañana siguiente, el video se había vuelto viral.
Millones de personas habían visto cómo un fontanero de cuarenta y dos años neutralizaba a un campeón estatal sin lanzar un solo golpe.
Los comentarios se multiplicaban.
Pero uno llamó especialmente mi atención.
«Ghost Seven no debería seguir vivo».
El usuario había publicado una fotografía antigua.
Mostraba a seis hombres vestidos con uniformes militares.
Yo estaba en el centro.
Y junto a mí aparecía Richard Haron.
Sentí que se me helaba la sangre.
Aquella fotografía nunca había sido pública.
Esa tarde, un todoterreno negro se estacionó frente a mi casa.