Thomas gritó su nombre.
Yo apenas podía respirar.
Porque en el fragmento que todavía conservaba en mis manos aparecía una frase perfectamente legible:
Capítulo 4: La madre que le ocultaron toda su vida
Thomas permaneció inmóvil, mirando el pedazo de documento que yo sostenía entre los dedos.
—¿Mi madre biológica? —repitió lentamente—. Mamá, ¿qué significa esto?
Eleanor abrió la boca, pero no salió ninguna palabra. Por primera vez, la mujer que siempre había tenido una respuesta para todo parecía incapaz de defenderse.
—Thomas, cariño, estás sacando conclusiones equivocadas —dijo finalmente—. Ese documento está incompleto. No puedes creer todo lo que encuentras entre papeles viejos.
—¡Entonces explícame por qué mi nombre aparece en un contrato relacionado con una mujer que supuestamente murió sin dejar nada!
Él golpeó la mesa con la palma de la mano. Nunca lo había visto perder el control de aquella manera.